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La estructura del libro sería la siguiente:
- DIÁLOGO ENTRE HABACUC Y DIOS (1, 2-2, 4): el profeta se lamenta ante el Señor de las injusticias (Ha 1, 1-4) y la respuesta del Señor es paradójica, pues presenta como instrumento suyo al pueblo opresor, los caldeos (Ha 1, 5-11). Al profeta esto le parece todavía más sorprendente, pues el pueblo que ha elegido para la purificación no es precisamente un dechado de virtudes (Ha 1, 12-21). Entonces, Dios le responde con claridad: hay un tiempo para cada cosa; el profeta, como el justo, deben esperar y mientras tanto vivir en fidelidad.
- IMPRECACIONES CONTRA EL OPRESOR (2, 5-20): puede considerarse como una ampliación de la respuesta divina. Tras un exordio, condena los abusos de los enemigos con cinco imprecaciones que tienen la misma forma literaria. La descripción del poder de los opresores está en muchos casos expresada con ironía.
- SALMO DE HABACUC (3, 1-19): es la conclusión evidente del contenido del libro. El profeta, que recuerda la protección del Señor sobre el pueblo, pide y celebra la intervención de Dios. Tras la evocación de las cualidades (Ha 3, 16-19) y el poder del Señor, manifestados en la historia del pueblo, el profeta renueva su confianza en el Dios Israel (Ha 3, 16-19).
