ENSEÑANZAS PRINCIPALES
El mensaje del libro de Daniel se percibe teniendo en cuenta la situación histórica en la que fue redactado en su forma actual.
Aunque se había producido a la vuelta de los desterrados desde Babilonia, Judea estaba sometida a potencias extranjeras desde que sufriera la invasión caldea.
El domino sobre la zona había pasado de los persas a los griegos, y los sucesores de Alejandro Magno fomentaban la helenización.
Judea, sometida primero a los Ptolomeos de Egipto, a partir del 198 a.C. pasa a depender de los Seléucidas, que dominan Siria.
Antíoco IV decreta la persecución contra la práctica de la religión judía causando numerosos mártires.
La helenización forzada cuenta con el apoyo de algunos judíos que secundan el poder real. Hubo mucho dolor en Judea.
El autor sagrado ofrece una respuesta a tanta profanación. Por una parte, recoge las historias dispersas de Daniel que contienen una visión teológica acerca del dominio divino sobre los reyes de la tierra y acerca de lo que Dios otorga a los que le son fieles.
Por otra parte, actualiza aquella enseñanza en las visiones de Daniel, proyectando a un futuro inmediato la realización del domino universal de Dios en favor de su pueblo, y ofrece, así, un motivo de esperanza para seguir manteniendo la fidelidad.
