- Santa LEOCADIA, virgen y mártir, en Toledo. (303).
- San SIRO, obispo. Primer obispo de Pavía. (s. IV).
- Santa GORGONIA, madre de familia. En Capadocia, Turquía. Hija de Santa Nonna y hermana de San Gregorio, el Teólogo y de San Cesáreo. Grande en virtudes. (374).
- San CIPRIANO, abad. En la Galia. Preclaro en el cuidado de sus hermanos de monasterio. (s. VI).
- San JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZAIN, laico. México. Varón de fe purísima y de fervor, que logró que se construyera un santuario en honor de la Virgen en la colina de Tepeyac, lugar donde se le había aparecido. (1548).
- Beato LIBORIO WAGNER, presbítero y mártir. Baviera. Eximio por su caridad, coronó con el derramamiento de su sangre la cura pastoral, tanto de católicos como de disidentes. (1631).
- San PEDRO FOURIER, presbítero. En la Borgoña francesa. Escogió una parroquia muy pobre en Lorena. La sirvió admirablemente. Fundó la Congregación de Nuestra Señora, para la educación gratuita de las niñas. (1640).
- Beato BERNARDO MARÍA DE JESÚS, presbítero. En la región del Lacio, Italia. Sacerdote de la Congregación de la Pasión. Se esforzó por darla a conocer. (1911).
- Beatos JULIÁN RODRÍGUEZ SÁNCHEZ y JOSÉ GIMÉNEZ LÓPEZ, presbíteros y mártires. En Valencia. Martirizados en las mismas condiciones. (1936).
Hoy recordamos especialmente al Beato JOSÉ FERRER ESTEVE
Nació en Algemesí, Valencia, en el seno de unos agricultores ricos. Ingresó en los escolapios, siendo aun niño, en la Masía del Pilar de Godelleta. Sacerdote escolapio, desarrolló su ministerio calasancio en Albacete, Algemesí y Utiel. En 1934 fue nombrado maestro de novicios, en Albarracín, sede del noviciado. Fue un hombre simpático de profunda piedad.
Al estallar la guerra civil, se marchó de vacaciones a Algemesí, con su familia. Fue detenido, y no tuvo miedo a la muerte. Por el contrario, se dispuso a acogerla como un don de Dios. Murió fusilado en la carretera en dirección a Alcira, después de atraversar la localidad de Llombay.
