Las “Acta” son copias fiables de los archivos de los procesos judiciales sufridos por los mártires ante las autoridades romanas, o bien una relación de este proceso a cargo de un testigo presencial.
Además de las de San Cipriano, que ya vimos, también destacaron las de los cristianos de Scillum, localidad cercana a Cartago. Estos fueron denunciados a las autoridades; se ha conservado el diálogo que mantuvieron con el gobernador en Cartago, antes de ser condenados a morir en el anfiteatro de esta capital africana en el 180.
No sólo es el primer ejemplo de un escrito dedicado al martirio de cristianos, sino que nos trae a nuestros tiempos las palabras que pronunciaron en aquel entonces.
Las “PASSIO” son composiciones más elaboradas que las anteriores, aunque nunca con grandes pretensiones teológicas o intelectuales, donde se incluyen narraciones, descripciones de lugares, hechos, diálogos, visiones y reflexiones edificantes a cargo del autor.
A lo largo del siglo III se escribieron varias obras de este tipo en África, pero las más importantes que se conservan son las primeras, las de Perpetua, martirizada en 205. Ésta era una mujer de la alta sociedad cartaginense, que se convirtió al cristianismo con su familia y los criados de la casa. Denunciados, Perpetua es llevada junto al gobernador. La acompañan su catequista, Saturo, y varios criados y esclavos (como Felicidad, Revocato o Saturnino).
La fidelidad de todos ellos les acarreará la condena a muerte en los espectáculos públicos.
