- San SARBELIO, presbítero, y BEBAIA, su hermana, mártires. En Edesa, Turquía. Bautizados por san Barsimeo fueron martirizados posteriormente. (250).
- Santos PAPÍAS y MAURO, mártires. Soldados. En Roma. (s. III).
- San CONSTANCIO, obispo. En Perugia. (s. III).
- Santos JUVENTINO y MAXIMINO, mártires. En Antioquía de Siria. Durante la persecución del emperador Juliano, el Apóstata. (363).
- San VALERIO, obispo. En Tréveris. Actual Bélgica. (ss. III/IV).
- San AFRAATES, anacoreta. En Antioquía de Siria. Nacido persa. Siguió las huellas de los Reyes Magos y se convirtió al Señor en Belén. Se retiró a Edesa, donde vivió en una pequeña casa fuera de las murallas. Más tarde defendió la fe católica ante los arrianos. (378).
- San GILDAS, el “SABIO”, abad. En la Bretaña Menor. Se enfrentó a la maldad de príncipes y clérigos ante las calamidades del pueblo. Fundó un monasterio. Murió en la Isla de Houat. (570).
- Beata VILANA delle BOTTI, madre de familia. En Florencia. Tras abandonar la vida mundana que llevaba, vistió el hábito de las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo y se distinguió por su asidua meditación de Cristo crucificado, por su austeridad de vida y por solicitar limosna en las calles a favor de los pobres. (1361).
- Beata BOLESLAVA MARÍA LAMENT, virgen. Vialystock, Polonia. fundó la Congregación de Religiosas Misioneras de la Sagrada Familia en medio de convulsiones sociales y políticas. Su objetivo era fomentar la unión de los cristianos, ayudar a los marginados y educar cristianamente a las jóvenes. (1946).
Hoy recordamos especialmente a SAN SULPICIO
Según relata san Gregorio de Tours, que fue contemporáneo de Sulpicio, el santo fue elegido para la sede de Bourges en el 584, sorteando los intentos de algunos candidatos simoníacos, a quienes el rey Guntchramno enfrentó diciendo que «no es costumbre entre nosotros dar el principado sacerdotal por un precio». Sulpicio fue elegido por su ciencia divina, y se comportó en el cargo con la dignidad de una persona noble y de familia senatorial. Tomó parte en el Concilio de Maçon, en 585, y convocó un concilio provincial en Auvernia hacia el año 588. Murió en el 591, y por tanto tuvo un episcopado de siete años; ese dato está bien atestiguado, aunque en una lista episcopal de la iglesia de Bourges se le asigna, erróneamente, la duración de dieciséis años.
Este fue el primero de los dos obispos de Bourges llamados Sulpicio, el otro lo fue unos 50 años más tarde. Puesto que al segundo se lo llama Sulpicio Pío, a este se le comenzó a llamar (pero no en su época sino tardíamente) Sulpicio Severo. Sin embargo, este apodo de «Severo» dio pie a que se lo confundiera con el Sulpicio Severo escritor, muerto hacia el 420, que, si bien es un escritor eclesiástico muy conocido, no está incluido en el catálogo de los santos. La imagen tradicional del obispo de Bourges sosteniendo un libro -como la que reproducimos- posiblemente sea fruto de la misma confusión entre el obispo del siglo VI y el escritor del V.
