MEDIOS DE COMUNICACIÓN y PRINCIPIOS MORALES

by AdminObra

Hoy es el patrono de periodistas y escritores, San Francisco de Sales, el santo obispo y doctor de Ginebra.

Fue el papa Pío XI, el 26 de enero de 1923, quien lo designó santo patrón de aquéllos en una encíclica titulada ‘Rerum Omniun’.

Por este motivo, acudimos al “Compendio de Doctrina Social de la Iglesia” para saber qué nos dice la Iglesia Católica antes el noble hecho de informar.

Fundamentalmente, lo que se exponga, está recogido entre los puntos 414 – 416, correspondientes al epígrafe “Información y democracia”, que pertenece al Capítulo 8: “La comunidad política”.

Brevemente, nos encontramos con las enseñanzas que la Iglesia dicta ante este hecho, como ya dijimos, el de “informar”.

La información, leemos, es uno de los principales instrumentos de participación democrática. Esta afirmación viene de admitir que es impensable la participación sin el conocimiento de los problemas de la comunidad política, de los datos de hecho y de las varias propuestas de solución.

La Iglesia reconoce, ante lo anterior, obstáculos que se “interponen” a la plena realización del derecho a la objetividad en la información, así, leemos “merece particular atención el fenómeno de las concentraciones de editoriales y televisivas, con peligrosos efectos sobre el sistema democrático cuando a este fenómeno corresponden vínculos cada vez más estrechos entre la actividad gubernativa, los poderes financieros y la información”.

También nos enseña la Iglesia, y nos recuerda, que los Medios se deben utilizar para “edificar y sostener la comunidad humana, en los diversos sectores, económico, político, cultural, educativo, religioso”.

Se pregunta la Iglesia, al hilo de lo anteriormente redactado, si el “actual sistema informativo contribuye a hacer a la persona humana realmente mejor, es decir, más madura espiritualmente, más consciente de su dignidad humana, más responsable, más abierta a los demás, en particular a los más necesitados y a los más débiles”.

Por último, revela la Iglesia que las dificultades internas de la comunicación por parte de los Medios se “agigantan” a causa, dice, de “la ideología, del deseo de ganancia y de control político, de las rivalidades y conflictos entre grupos, y otros males sociales”.

Por ello, la Iglesia afirma que los principios morales valen también para el sector de las comunicaciones sociales, dimensión ética que no sólo atañe al “mensaje”, ni al “cómo se comunica el mensaje”, sino también a cuestiones fundamentales que afectan a la “distribución” del mensaje, esto es, “¿quién será rico y quién pobre en información?”, o, lo que es lo mismo, a quién se transmitirán los hechos, y a quién no, y cómo se transmitirán.

En estas tres áreas –mensaje, proceso, estructuras comunicativas- se debe aplicar un principio moral fundamental: la persona y la comunidad humana son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación social. Y un segundo principio es complementario al anterior: el bien de las personas no se puede realizar independientemente del bien común de las comunidades a las que pertenecen.