Con su bagaje de abogado, escribirá “A Scapula”, que dirigió al procónsul de África, de este nombre, denunciando las injustas razones, injustificables desde cualquier punto legal, que movían a los magistrados romanos a dar cauce a la inquina de las masas persiguiendo a los cristianos.
En el libro, con un convincente arsenal de argumentos, rebate la legalidad de estas campañas represoras contra la Iglesia.
Pero también va a destacar Tertuliano por libros de espiritualidad y moral cristiana. Eso sí, dentro de su rigorista punto de vista.
Escribirá “La oración”, donde podemos leer el primer comentario al “Padrenuestro”.
Como enseñanza a los catecúmenos, escribirá “Sobre la Penitencia”.
Sobre el ornato femenino, publicará “El adorno de las mujeres”, una manera cristiana de entender el lujo y la moda.
El tono radical lo mantendrá en sus últimas obras dedicadas a aspectos de la vida cristiana: el ayuno, la asistencia a espectáculos, el pudor, la penitencia, la retirada del mundo, el servicio militar.
De hecho, escribirá “La corona del soldado” para justificar su oposición al militarismo como algo marcado por la idolatría imperial y la violencia.
Escritor INCISIVO, REBELDE, EXALTADO, APASIONADO. Pero apasionado también por su amor a Jesucristo y a la Iglesia.
Junto a su talento literario, se le reconoce su importante aportación a la teología, especialmente al tratado de Trinidad, al ser el primero en utilizar palabras como ‘persona’, a la hora de exponer el misterio del Dios Uno y Trino.
MAÑANA EMPEZAREMOS A CONOCER A OTRA GRAN FIGURA AFRICANA: SAN CIPRIANO.
