- San PUBLIO, obispo y mártir. En Atenas, Grecia. (s. II).
- San PATROCLO, mártir. En Troyes, Francia. (s. III).
- Santa INÉS, virgen y mártir. En Roma. Ofreció el testimonio de su fe y consagró con el martirio el título de la castidad. Victoriosa sobre su edad y sobre el tirano, suscitó una gran admiración ante el pueblo. (ss. III-IV).
- San EPIFANIO, obispo. En Pavía, Italia. En tiempos de invasiones bárbaras trabajó a favor de la reconciliación de los pueblos, así como en la redención de cautivos y en la reconstrucción de la ciudad arruinada. (496).
- San MEINRADO, presbítero. En Zurich. Primero vivió cenobíticamente, y después pasó a una vida ermitaña. Fue asesinado. (861).
- San ZACARÍAS, monje. En Lucania, Italia. Maestro de vida cenobítica. (950).
- Beatos EDUARDO STRANSHAM y NICOLÁS WHEELER, presbíteros y mártires. En Londres. Durante el reinado de Isabel I fueron condenados a muerte por ser sacerdotes. (1586).
- San ALBANO ROE y TOMÁS GREEN, presbíteros y mártires. Londres. Benedictino, el primero. Los cuales, ya ancianos durante el reinado de Carlos I dieron su vida por Cristo al ser ahorcados en Tyburn, después de haber pasado en la cárcel 17 años el primero, y 14 el segundo. (1642).
- Beatos JUAN BAUTISTA TURPÍN du COMIER y TRECE COMPAÑEROS, presbíteros y mártires. En Laval, Francia. Fueron guillotinados. (1794).
- San JUAN YI YUN-IL, mártir. Daegu, Corea. Padre de familia, campesino, catequista. Soportó azotes y luxación de todos sus miembros, a pesar de lo cual se mantuvo constante en la fe cristiana. Con espíritu sereno, fue decapitado. (1867).
Hoy recordamos especialmente a la Beata JOSEFA MARÍA de SANTA INÉS
Nació en Benigánim, Valencia, en España, el 9 de enero de 1625. Fue bautizada con el nombre de Josefa Teresa. Sus padres eran humildes campesinos católicos. Se sabe que aún niña quedó huérfana de padres. Fue sirvienta en casa de un tío, del que soportó malos tratos. Era analfabeta, y no aprendió otra lengua además del valenciano. Padecía epilepsia, y de aquí que era mal vista por el pueblo.
Desde los catorce años tuvo visiones que continuarían de por vida; en la primera vio a Jesús Nazareno, por lo que anheló ser monja; después de varios intentos se incorporó a las Agustinas Descalzas de la Purísima Concepción y San José, en su tierra natal.
Desempeñó labores como hermana lega, dedicada a labores domésticas; cursó el noviciado en 1643; al profesar, en 1645, se le otorgó el nombre de Josefa María de Santa Inés, por la pureza de la mártir romana. A causa de su inocencia, era llamada con cariño «la niña».
Destacó por su espiritualidad, extrema obediencia al realizar los servicios en la cocina o el jardín, entre otros. En su arduo trabajo diario, estaba inmersa en Jesucristo; tenía continuos éxtasis y frecuentes revelaciones. Dios la favoreció con gran sensibilidad para el prójimo; oraba por quien se lo solicitaba; sus plegarias por las ánimas del purgatorio eran permanentes, pues decía que ella llevaba sus «cargamentos» y les ofrecía sus penitencias.
Murió en su convento el 21 de enero, celebración de la mártir Inés de Roma.
