Hoy, 16 de diciembre, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. San AGEO, profeta. En tiempo de Zorobabel, gobernador de Judá, amonestó al pueblo para que reedificase la casa del Señor.
  2. SANTAS VÍRGENES AFRICANAS, mártires. En la persecución desencadenada por los vándalos de Hunerico, fueron atormentadas con pesos y planchas ardientes. (s. V).
  3. San BEANO, ermitaño. En Irlanda. (s. inc).
  4. San ADÓN, obispo. En Burgundia, Francia. Fue elegido para la sede siendo monje, y honró la memoria de los santos al escribir un Martirologio. (867).
  5. Santa ADELAIDA, emperatriz. Estrasburgo. Se distinguió por mostrar hacia los familiares una gran alegría, hacia los pobres una infatigable piedad, y una abundante generosidad en honrar las iglesias. (999).
  6. San MACARIO de COLLESANO, monje. En Lucania, Italia. Eximio por su humildad y abstinencia. (1005).
  7. Beato SEBATIÁN MAGGI, presbítero. En Génova. Dominico que predicó el Evangelio a los pueblos de la región y veló por la disciplina regular en los conventos. (1496).
  8. Beata MARÍA de los ÁNGELES FONTANELLA, virgen. En Turín. Carmelita. Brilló por sus penitencias voluntarias y por la virtud de la obediencia. (1717).
  9. Beato FELIPE SIPHNOG ONPHITAK, mártir. Tailandia. Fue elegido coordinador de su comunidad al ser expulsado el sacerdote del pueblo, y, al iniciarse la persecución contra los cristianos, fue llevado al río, donde le fusilaron. (1940).

Hoy recordamos al Beato HONORATO de BIALA PODLASKA

Nace nuestro protagonista el 16 de octubre de 1829, recibiendo el nombre de Wenceslao, en una familia profundamente religiosa de la que recibe una excelente formación religiosa. Sin embargo, su paso por la universidad y diversas experiencias negativas, le llevaron a abandonarla. La recuperará cuando pase por la experiencia de la cárcel: acusado de pertenecer a una organización política subversiva, es encarcelado en 1846 por la policía zarista; vive bajo la amenaza de ser condenado a muerte, siendo liberado inesperadamente en 1847. En este período, el día de la Asunción de María de 1846, vuelve a recuperar la fe, profundizando en su vivencia y sus exigencias. En 1848 ingresa en el noviciado de los capuchinos, con el nombre de fray Honorato. En 1852 recibe la ordenación sacerdotal y desde entonces desplegará una gran actividad, como profesor de teología, como predicador, como organizador de la vida de sus hermanos y, sobre todo, como acompañante y director espiritual. Trabajó decididamente en la dirección de los franciscanos seglares, promoviendo en ellos no sólo una vida devota, sino comprometiéndolos en una actividad caritativa y social.

A partir de 1863 su vida toma una dirección nueva. Fracasa el alzamiento organizado contra los rusos y las consecuencias son desastrosas para las órdenes religiosas. El Padre Honorato de Biala es recluido en el convento, primero, en Zakroczyn y, más tarde, en Nowe-Miasto. Su labor la realizará desde entonces a través del confesionario. A través de este ministerio acompañará a muchas personas dando origen a numerosas congregaciones que pretendían ser, como decía Jesús, levadura en la masa, haciéndola fermentar con su testimonio y su actitud. Cuando, debido a la enfermedad, no las pueda acompañar desde el confesionario, la hará con su oración y con sus cartas. La novedad de sus fundaciones llamó la atención en aquel momento y en 1889 recibieron el reconocimiento de la Iglesia, aunque pronto surgieron oposiciones que obligaron al Padre Honorato a abandonar la dirección de estos grupos. Él aceptó la decisión con gran docilidad, siguiendo convencido de que era una forma de mantener el anuncio del evangelio en aquellos momentos difíciles. Murió el 16 de diciembre de 1916.