11. SAN JUSTINO – II

by AdminObra

San Justino vio en Cristo la Sabiduría y la Verdad totales.

Al encontrar la verdad que anhelaba como buen filósofo, se comprometió con Cristo hasta el martirio. Conservamos las actas del martirio, que son las actas martiriales más antiguas que se conservan. Datan del año 165. Impactan por su crudeza y por las respuestas audaces de este Padre.

Después de su conversión al cristianismo, que tuvo lugar en Éfeso, pasó al menos de amplias temporadas en Roma.

Forma, pues, parte del ambiente intelectual y espiritual del cristianismo asiático, cuyas características ya expusimos.

Éfeso era una comunidad floreciente, y de allí partió a Roma, el corazón de la Iglesia.

En Roma fundará una importante escuela, en donde enseñará el cristianismo como verdadera filosofía, y en donde estableció las primeras líneas maestras de la teología cristiana, esto es, la búsqueda de una racionalidad que sea acorde con la Revelación, que la haga entender y que ayude a su difusión.

Precisamente, su escuela difundiría la fe razonada por medio de grandes discípulos que tuvieron contacto más o menos directo con él; hablamos de: San Ireneo, Taciano y San Hipólito.