24. EL ARRIANISMO – II

by AdminObra

La Tradición ortodoxa reclamaba la unicidad de Dios en la comunión de tres personas distintas, pero esta verdad era una permanente provocación a la racionalidad. He aquí la clave.

Algunos, como Sabelio o Noeto, resolvieron la tensión afirmando que el único Dios se manifiesta de tres “modos” distintos, pero sin que hay tres personas reales en Dios (es la herejía “modalista”).

Otros como San Justino o San Hipólito, desarrollaron una valiosa teología del Logos, que subrayaba la distinción real entre el Padre y el Hijo (El Logos, el Verbo), pero no aclaraba su unidad esencial.

En Alejandría, Orígenes había propuesto importantes reflexiones sobre la unidad y la diversidad de la Trinidad, primando esta última, pero su complejidad las hacía susceptibles de ser mal interpretadas.

Arrio radicaliza esta línea alejandrina para evitar la provocación que la fe apostólica supone para la racionalidad de su cultura: lo hará insistiendo en la distinción entre el Padre y el Hijo.

SEGUIREMOS…